Hechos, datos y personajes para la historia de un pueblo nuevo

 

Por Andrés Mariño Sanmartín

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IGLESIA PARROQUIAL

    El año 1929 puede considerarse un buen año para Curtis, al lograrse una mejora por la que varios vecinos hace tiempo vienen luchando: la declaración de la iglesia-capilla como parroquia y no depender así en lo relativo a cuestiones religiosas de Fisteus, con los problemas que esta situación conlleva al tener que desplazarse a la citada aldea para cualquier trámite de tipo eclesiástico.

    El 25 de enero de este año, el arzobispado de Santiago de Compostela remite un oficio al cura ecónomo de Santa María de Lourdes en el que comunica que por Real Orden de 10 de octubre de 1928, se ha creado una nueva parroquia con el título de Santa María de Lourdes constituida por los lugares de Bodeus, Curtis, Empalme, Raya, Payo Rodríguez, Seixo de Arriba y Seixo de Abaixo, separados definitivamente de la iglesia matriz, Santa María de Fisteus.

    A la salida de la misa del primer día festivo del mes de febrero, en la que es leído el escrito, en el atrio se forman grupos de convecinos, felicitándose mutuamente y los comentarios continúan en el caminar carretera abajo en el regreso de los feligreses hacia sus casas o en la taberna, donde los hombres hacen su habitual parada, así como en los comercios, abiertos pese a ser domingo, donde las conversaciones giran en torno a la noticia leída por el cura en el transcurso de la celebración eucarística.

    Un detalle curioso se observa en la comunicación del arzobispado relativo al censo poblacional de 1929, al que las autoridades eclesiásticas cifran en ciento cuarenta y cinco vecinos, mientras en otras estadísticas figura un número superior a los doscientos habitantes ya partir de 1910.

    Hacia el verano de este año de 1929, otra novedad está en boca de los vecinos: el parque móvil de Curtis, donde se cuenta con un turismo que posee Raimundo Valledepaz, se ve aumentado con la adquisición de uno de los primeros coches dedicados exclusivamente al alquiler por el inquieto Manuel o Barbeiro, que deja el peine y la navaja por lo que será la gran pasión de su vida: los automóviles. Tres mil reales ha pedido prestados O Barbeiro a su padre para comprar un flamante Ford.

    Llega el Ford a Curtis y Manuel circula orgulloso de la estación al Empalme, mientras el señor Verdes y otros convecinos organizan el primer viaje del automóvil, que no podía tener otro destino que una fiesta: la de Vilasantar .

    Frente al café de Lucas están los pasajeros dispuestos para el viaje a media tarde del día festivo y Manuel al volante, que los invita a que se vayan acomodando, aunque son más los viajeros que el espacio disponible. Apretujándose unos contra otros, no queda un rincón libre en el automóvil. Arranca Manuel y acelera pueblo arriba ante la mirada curiosa de los que observan desde las puertas de las viviendas. Pasa por el Empalme a buena velocidad y enfoca la bajada de Os Loureiros. La carretera, un empedrado infernal con baches tremendos, comienza a dejarse notar y el automóvil va de un lado a otro de la calzada. Debido al exceso de peso termina por empinarse al encontrarse con un socavón y las ruedas delanteras quedan un instante en el aire. Al tomar de nuevo contacto con la calzada, O Barbeiro acelera e intenta controlar el automóvil; cuando tiene superado el bache, no logra maniobrar lo suficiente para salvar la cerrada curva que se le aproxima y terminan O Barbeiro, los pasajeros y el flamante automóvil en medio de un prado. Las desgracias personales son mínimas, pero no así el motor y la carrocería del coche que resultan inservibles.

    Continúa Manuel o Barbeiro dedicándose a los coches después del accidente como chófer de los automóviles de que ya dispone en esta época Angel Ocampo: un Blizt con 20 plazas que a lo largo de toda la carrocería lleva rotulada la leyenda «Villa de Curtis», así como dos turismos de alquiler, un Osmovil y un Dodge.

    Otro hecho anecdótico tiene lugar por estas fechas: una curiosa apuesta entre Faustino Vázquez y Raimundo Valledepaz en la que el primero afirma que saliendo de Oza dos Ríos en su caballo llegaría antes a Curtis que Raimundo en su automóvil. Faustino pierde la apuesta y el caballo que muere reventado.

    Hacia finales de este año 1929, existen las primeras ofertas realizadas al alcalde por el señor Salgado, de Arzúa, para la electrificación de las viviendas del pueblo por medio de energía generada en central hidráulica, aunque para que esto sea posible, el ayuntamiento tiene que garantizar un mínimo de cuatrocientos puntos de luz entre los vecinos de las dos localidades más importantes del municipio, Curtis y Teixeiro, lo que supondría a la empresa suministradora una cantidad de 15.000 pesetas, que haría rentable la explotación.

    Es también por estas fechas, cuando se instala en Curtis entre otras, la familia Alonso Crespo (Francisco y Edilberto), comerciantes natos, maragatos procedentes de El Bierzo. Edilberto instalaría la que quizás es la primera ferretería del pueblo en un edificio existente en donde hoy se ubica Banesto. Más tarde se trasladó a los edificios de la acera de enfrente, en donde por estos años habita el notario Manuel Ramírez de Arellano. En este fin de año los vecinos comienzan a reclamar ante los organismos provinciales el adoquinado de la carretera desde la Estación hasta el Empalme.

    Entrado el año de 1930 cae la dictadura de Primo de Rivera haciéndose cargo del Gobierno de la nación el general Berenguer, y en Curtis se proclama nueva corporación, como siempre en base a los mayores contribuyentes, entrando en la lista Francisco Dans González, Dámaso Vázquez y Benigno Terrón.

    En la primera reunión de la nueva corporación, celebrada el 25 de febrero de 1930 pide la palabra Benigno Terrón, quien demanda de sus compañeros en la consistorial que en lo sucesivo en los plenos municipales a Bodeus se le nombre como Curtis Estación dejando como Bodeus la aldea que existe a la derecha de la vía férrea en dirección a La Coruña, lo que es aceptado por los demás ediles y Terrón, en uso de la palabra, retoma el tema ya expuesto por varios vecinos de Curtis en el sentido de celebrar mercado en esta localidad los días 2 y 15 de cada mes, asunto que también estudia el pleno.

    El 21 de abril de este año de 1930, merced a nueva convocatoria, cesa como alcalde Generoso Núñez Rega a quien sucede en el cargo Angel Núñez Ron.

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