|
1923 - TRASLADO DEL AYUNTAMIENTO Y JUZGADO A TEIXEIRO |
|
Los primeros años de la década de 1920 discurren con un ritmo de crecimiento tranquilo, con Vicente Ríos al frente de la alcaldía, a quien, como a sus antecesores en el cargo, la construcción del camino de Curtis-A Illana-Teixeiro ocupa el mayor tiempo que el regidor dedica a la vida municipal. En algunas ocasiones, por diversos motivos, le sustituye el teniente de alcalde Dámaso Vázquez. Llegado septiembre de 1923 se producen graves acontecimientos a nivel nacional, con gran repercusión en la vida municipal del término: el general Primo de Rivera suspende la Constitución e impone una dictadura militar. En estas fechas había accedido a la alcaldía Andrés Gómez Pérez, y figura como primer teniente de alcalde Manuel Gestal Blanco, que reciben, en el transcurso del pleno que se celebra el día lO de noviembre de 1923, la visita del comandante del puesto de la Guardia Civil del pueblo, Ramón Barral Corredoira, quien les comunica, en nombre del gobernador civil, la destitución de la corporación. Dos días más tarde, el 12 de noviembre, el mismo sargento convoca sesión para proceder a la constitución del nuevo ayuntamiento, siendo los concejales elegidos directamente por la autoridad entre los mayores contribuyentes del municipio, resultando investido en el cargo de alcalde Generoso Núñez Rega, y ocupando los cargos de primer teniente de alcalde José González Alonso, y Benito Peteiro Sánchez como segundo teniente de alcalde. En la misma sesión se procede a sortear, también entre los mayores contribuyentes, las personas que integrarán la junta municipal, dividida como siempre en cuatro secciones. Para la de Fisteus sur son nombrados Andrés Ventureira Santos, Ramón Boo Vázquez y José Rodríguez. Una vez que toma posesión del cargo Generoso Núñez, procede a nombrar los alcaldes de barrio: para Foxado de Abajo, Angel Pérez Sánchez; Foxado de Arriba, Angel López Sánchez; para el barrio de Rincón, Joaquín Ansede Seijas; Fisteus de Arriba, Angel Vázquez Gándaras y Fisteus de Abajo, Antonio Caínzos. El 19 de noviembre de 1923 se presenta en las oficinas municipales el primero de una serie de escritos que da lugar a gran tensión y algún que otro enfrentamiento verbal entre los vecinos del municipio. En el documento entregado en el ayuntamiento se solicita el traslado de la Casa Consistorial. El escrito es presentado por el presidente y secretario de la sociedad «Orientación Agrícola de Teijeiro» y en él figuran 230 firmas «interesando el traslado de la casa del Ayuntamiento y Juzgado a punto céntrico y con vías de comunicación». Como un reguero de pólvora corre la noticia por Curtis, al conocerse por diversos comentarios las intenciones de la sociedad de Teixeiro, y los vecinos acuden en gran número al pleno municipal tratando de oponerse a las pretensiones de los miembros de la sociedad agrícola. Una vez leído por el secretario el escrito anterior, pide la palabra José Ríos Moros (el Aragonés), quien en su disertación pide que no se «acordase el traslado de las oficinas municipales de este lugar de Bodeus o Estación de Curtis», al tiempo que anuncia que él y más vecinos presentarán un escrito en tal sentido. El alcalde, visto el cariz que toma el pleno, decide dejar el asunto sobre la mesa y levanta la sesión. En la semana siguiente, la corporación retoma el tema del comunicado presentado por la sociedad de Teixeiro, que al parecer apoyan vecinos de Santa Eulalia de Curtis, Foxado y parte de Fisteus, al tiempo que la corporación tiene conocimiento de que son varios los escritos que se preparan a favor y en contra del traslado, por lo que se toma el acuerdo de enviar todos los comunicados que se vayan presentando al gobernador civil, a fin de que resuelva lo más oportuno. En el transcurso de estos días se vive una agitación inusitada en todo el término, y los comentarios en la feria, bares y comercios no giran sino en torno al posible traslado, dividiendo cada vez más la opinión de los vecinos del municipio. Ochenta y ocho firmas avalan otro escrito en el cual se afirma que «el traslado de las oficinas municipales al lugar donde hoy se encuentran – Bodeus - fue obra caciquil, y que debido a las grandes distancias de las oficinas municipales con el resto del municipio no se hacen a su debido tiempo las inscripciones de nacimiento, defunción, etc...» al tiempo que manifiestan que «el mal llamado lugar de Curtis no debe preferirse por tener bastantes habitantes».
En el mismo sentido se presenta otro documento firmado por el cura de Foxado, reclamando también el traslado para Santaya o Teixeiro. Es de imaginar lo mal que es recibido el contenido de los escritos mencionados en Curtis-Estación, donde la réplica no se hace esperar y los vecinos se agrupan en defensa de la permanencia de las dependencias municipales en la localidad, elaborando un escrito que hacen llegar al ayuntamiento, firmado por el capellán y coadjutor de Bodeus, párroco de Fisteus, notario, inspector de higiene y sanidad pecuaria, farmacéutico, oficial de Telégrafos del Estado y telegrafista del ferrocarril, que avalan su firma con los sellos del ministerio que representan, siguiendo luego firmas de industriales, propietarios y labradores en número superior a las doscientos. En un largo escrito manifiestan que los domicilios oficiales deben estar enclavados donde la concurrencia sea mayor, mayores sean las vías de comunicación y se hallen en mejores condiciones y no sólo se tenga en cuenta la mejor situación geográfica. Asimismo se hace mención de los veinte años que la casa consistorial lleva ubicada en Curtis Estación. Al tiempo de presentar este escrito, se ofertan varios locales en arriendo para que en ellos se instalen las oficinas municipales, mejorando las instalaciones que tenía entonces, y no pueda aducirse que las dependencias oficiales se encuentren en lugar inadecuado. Uno de estos locales lo ofrece Benigno Terrón, edificio de planta alta, a cien metros de la Estación, con un precio de 500 pesetas anuales; Benito Estraviz Ayerbe, como apoderado de Laureano Novoa, también ofrece otra casa de reciente construcción por una renta de 400 pesetas anuales. Andrés Naveira hace una oferta con su casa, también de reciente construcción, con un precio de 800 pesetas, y Domingo Prado Sánchez ofrece las habitaciones que se vienen dedicando a sala de sesiones por 400 pesetas anuales.
Transcurridas unas semanas en las que la tensión va en aumento, se convoca pleno para el 17 de diciembre. En los días anteriores, los vecinos de Curtis se conjuran para acudir en masa a la consistorial y allí están apiñados enfrente del edificio, mientras los más significados se apretujan en el salón se sesiones. Abierta la sesión, se comunica que el gobernador devuelve a la alcaldía todos los escritos enviados, al tiempo que expone que el tema del traslado es asunto del Ayuntamiento, que debe acordar lo que estime procedente. En el ánimo del alcalde está el deseo de cambiar de localidad la casa consistorial, y manifiesta que ha realizado gestiones encaminadas a proponer el traslado a la aldea de Santaya, no encontrando local adecuado, por lo que «creyendo interpretar la voluntad de la mayoría de los vecinos del término, propone a la corporación se traslade el ayuntamiento y juzgado a la Estación de Teijeiro, entidad de población importante, dentro de la parroquia de Santa Eulalia de Curtis, a casa de D. Inocencio Cabado Fraga».
Un murmullo entre el público sigue a las palabras del alcalde, quien decide que se proceda a la votación, en medio de un expectante silencio. La mayoría de concejales, a su vez vecinos de la zona de Santaya y Foxado, deciden que se haga efectivo el traslado. El público que se agolpa en la sala y en la carretera prorrumpe de nuevo en un murmullo intenso y voces airadas.
Los ánimos están soliviantados y entre el griterío, destaca la voz de José Garriga Creus que pide la palabra, en protesta por el acuerdo tomado, e intercambia unas frases con el alcalde, que ordena silencio. Garriga Creus abandona el local, manifestando que toda vez que no se le deja hablar, lo hará ante el gobernador. Los murmullos y protestas van en aumento entre el público, al tiempo que el secretario llama al señor Garriga, pero éste opta por abandonar la sala, donde continúa un tumultuoso turno de réplicas. Son varios los vecinos que desean hablar, pero quien consigue ser oído es Francisco Sánchez Sánchez, que estima injusto el acuerdo «que los concejales de Teijeiro y Fojado nada hicieron para derrocar el antiguo ayuntamiento y esta labor fue solo de los de Curtis, a los que no hay razón para privar de la permanencia de la Consistorial en dicho pueblo, entiende que, según referencias, algunos de los señores concejales que votaron el acuerdo fueron inducidos por el cura de Foxado». Habla a continuación José Ríos Moros, que sigue en la línea de protestas por el acuerdo, haciendo mención también al escrito del cura de Foxado. Siguen durante buen rato los intentos de protestas, pero el alcalde levanta la sesión. Los vecinos comienzan a desalojar la sala y en la calle alguna que otra persona increpa a los ediles, que también abandonan la sede de las oficinas municipales durante los últimos años, entre las iras del público allí reunido. El próximo pleno ya se celebra en Teixeiro, y en él se da cuenta de expediente instruido al secretario Ramiro Piñeiro Sánchez, a quien se le acusa de dejadez en sus funciones y se le aparta definitivamente del cargo.
Con el inicio del año 1924, las aguas vuelven poco a poco a su cauce, y una comisión de vecinos se propone presentar recurso ante el gobernador civil por el traslado de las oficinas municipales a Teixeiro. El recurso, interpuesto por Andrés Naveira Vázquez, Domingo Prado Sánchez, Ignacio Martínez Juncosa y Benigno Terrón Rodríguez, es denegado al poco tiempo de su presentación ante el organismo oficial. De todos modos, el señor Prado Sánchez no se da por vencido y presenta otro recurso que eleva a Madrid, a la Corte, contra el acuerdo que había tomado la corporación de declarar a Teixero capitalidad del municipio, pero S. M. el Rey dispone desestimarlo. Instalado el gobierno municipal en Teixeiro, una de las primeras gestiones emprendidas consiste en lograr un local adecuado y destinarlo a escuela municipal en Curtis Estación, donde, siempre y cuando se dispone de maestro, lo que por desgracia no ocurre siempre, las clases se vienen impartiendo en los bajos de una casa cercana al Empalme. Las razones aducidas por las autoridades, contempladas hoy hacen aflorar una sonrisa de comprensión hacia la decisión tomada en su momento: «Distancia considerable, dado que el verdadero núcleo de población se encuentra en torno a la estación y unido esto al continuo movimiento de automóviles que circulan por la carretera, camino obligado para los alumnos, lo cual pone en peligro su vida». Otros asuntos son estudiados durante estos meses por la corporación, a la que Alfredo Vila Real, veterinario titular del municipio, presenta su renuncia en el cargo, por trasladarse a Betanzos, a la vez que el farmacéutico de Curtis, Justino Gómez y Álvarez de Ron, solicita se le nombre farmacéutico municipal, a lo que son remisos en la casa consistorial, donde al parecer el boticario no goza de grandes simpatías. El pueblo sigue creciendo siempre a lo largo del empedrado que constituye la carretera de Santiago, y aunque el núcleo principal se encuentra cercano a la estación, diversas edificaciones se van levantando en ambos márgenes de la calzada. A los almacenillos del lado derecho, alguno de ellos propiedad de la familia Beccaría de Betanzos, hay que añadirle por esta época la construcción del «chalet de Baluja», un industrial santiagués que acude a Curtis a reponerse de una dolencia de tipo respiratorio, y que una vez curado regresa a la localidad santiaguesa, no sin antes hacer donación a la iglesia del pueblo de la imagen de la Virgen de Lourdes que en ella se venera.
Los tinglados o cubiertos de la margen derecha de la carretera han sido trasladados al lado opuesto, haciendo cierre al campo de la feria, y en estos solares de la margen derecha se construyen varias casas, una de ellas habitada por el notario, y que hoy es propiedad de Establecimientos Sánchez. Este notario se traslada más tarde al edificio en el que establece su negocio el maragato Edilberto Alonso. Siguiendo la carretera en dirección hacia Santiago levanta casa en el transcurso del año 1924 Ramón Boo Vázquez; algo más arriba, Manuel Mosquera había construido una casa e intentado sin éxito instalar una pequeña fábrica de jabón. Esta casa es más tarde habitada por Pedro Brea, «Cacharela», y luego adquirida junto con el terreno colindante por Francisco Dans, quien obtiene licencia municipal para cerrar el solar dedicado a monte situado enfrente de lo que hoy es Casa da Xuventude, solar que años más tarde se convierte en almacén y aserradero de maderas. En el mismo año construye su casa José Platas Sánchez, vecino de Barbeito, y Antonio Prado Gómez edifica en el punto conocido por El Empalme. Otras casas son levantadas en esta época; una de Andrés Naveira, a trescientos metros de la estación por el lado derecho de la vía pública, y por otra parte, José Seoane Ayerbe dota a su casa existente en el camino que conduce a la iglesia capilla de una entrada para carros. La Sociedad Española de Comercio Exterior obtiene licencia para instalar un depósito subterráneo destinado a almacenar gasolina, sistema Bouuser, que es completado con un surtidor manual, dotado de una bomba hidráulica con la que se eleva el combustible desde el depósito subterráneo a otro que tiene en la parte superior, de cristal y graduado, donde el cliente puede apreciar la cantidad de gasolina que desea para su automóvil. Este surtidor fue instalado en lo que puede considerarse como acera del solar antes descrito de Francisco Dans. La vecindad y convivencia, como en todo pueblo que se precie, tiene sus pequeños roces. Uno de éstos es el que sostienen Ignacio Martínez, propietario del edificio donde se ubica la «Fonda del Aragonés», y Lucas Valledepaz, cuyas casas se encuentran separadas por el camino que de la carretera conduce al paso a nivel y a la Aldea Vella, donde existe un solar dedicado a almacenaje de traviesas, conocido popularmente como «o campo das travesas». Pues bien, la madera era trasladada hasta este lugar por carros del país, pero llegado este año realizan el transporte por medio de camiones, lo que conlleva que la carga roce la casa del señor Martínez, y pueda llegarse «al extremo que cualquier día la casa se venga al suelo por la presión que sobre ella hace el camión a su paso, además hasta la fecha indicada tampoco hubo paso por tal punto para artefacto o vehículo de tal naturaleza». Todo quedó al fin arreglado con la instalación de unos mojones a la entrada el camino, al tiempo que se calculan los desperfectos causados en veinticinco pesetas. El señor Valledepaz, aprovecha la ocasión y construye una acera de piedra a lo largo de la casa de su propiedad, quizá la primera acera del pueblo. Por estas mismas fechas, Manuel Gestal Blanco obtiene licencia municipal para dar un alto con varias luces a un almacén de su propiedad próximo a la estación y Manuel López López para construir una casa de planta baja a orillas del camino vecinal llamado Francés, que de la estación de Curtis conduce a Os Loureiros. En lo referente a la vida municipal, a Generoso Núñez le obsesionan dos proyectos: la construcción de un camino que partiendo del lugar de Portobello, en la carretera de Castilla y pasando por los lugares de Gorxá y Brixaría, termine en la parroquia de Paradela, en Foxado, sustituyendo el primer trozo de la llamada carretera de Portobello a Malpica y el otro proyecto, en el que se vuelca desde su llegada a la alcaldía: la construcción de un edificio destinado a casa consistorial en Teixeiro. En tanto no se logran estas mejoras, se consigue una báscula para peso de ganado vivo que se instalará en el recinto de la feria de Curtis, con un coste de mil setecientas diez pesetas. Entrado ya el año 1925, el farmacéutico Justino Górnez, retorna el tema de su designación como farmacéutico municipal y hace llegar al ayuntamiento un extenso escrito, en el que expone claramente la cruda realidad en la que viven sus vecinos. El farmacéutico, que viene suministrando medicinas a los guardias civiles del puesto de la localidad, siendo el ayuntamiento remiso a abonarlas, rompe una lanza en favor de la creación de un padrón de pobres, para que éstos tengan acceso a los medicamentos con cargo a las arcas municipales donde sólo se contempla una partida de cien pesetas para este apartado. Arremete luego el boticario contra un presupuesto destinado a la «construcción de una casa consistorial, porque en un municipio donde no hay una sola fuente pública y el vecindario tiene que beber agua del pozo, o de río donde desembocan las inmundicias de las viviendas, no hay escuelas con condiciones higiénicas, ni cementerios, mataderos, depósito de cadáveres, ni caminos; donde están desatendidos totalmente los servicios de higiene y salubridad; donde no existe parturienta para las familias pobres, clama al cielo que los dineros de los contribuyentes se inviertan en obras de carácter suntuario como la construcción de una casa consistorial, que si bien puede halagar la vanidad del que coloque la primera piedra, no remedia ni mucho ni poco las verdaderas y apremiantes necesidades de este municipio». Si bien Álvarez de Ron describe la cruda realidad de los dos mayores núcleos urbanos del municipio, en las aldeas estas condiciones se acentúan de forma alarmante y pueden observarse mujeres con bocios inmensos que los niños del pueblo contemplan atónitos los días de feria, así como el raquitismo observado en muchos jóvenes, como el caso del mozo Ángel Gómez Calvo, vecino de una aldea del término, que intenta librar del servicio militar por «estreito de peito», pero una vez reconocido por el médico municipal José Martínez Pardo, arroja una estatura de 1,59 centímetros y un perímetro torácico de ochenta y un centímetros, por lo que es declarado útil.
Mal, muy mal, tuvo que parecerle el escrito del farmacéutico de Curtis al señor alcalde, quien sin embargo y haciendo eco de un escrito del delegado gubernativo, acuerda que el ayuntamiento contribuya con veinticinco pesetas a la suscripción nacional a beneficio del mutilado de África, al tiempo que «interesa de los señores curas párrocos organicen una colecta pública con tal objeto, y los fondos recaudados unidos a los de la corporación, se remitan al Ilmo. Sr. Patriarca de las Indias». Otra colecta, o suscripción popular, se lleva a término entre los vecinos de Curtis con el fin de sufragar los gastos que ocasiona la iglesia-capilla, que el cura titular había cerrado por no poder hacer frente a tales gastos. Para los vecinos, la iglesia cerrada representa un problema con dos aspectos: el religioso, al no poder cumplir con el precepto de acudir a misa los domingos, y el económico, dado que Curtis es pueblo de comerciantes que abre sus tiendas los domingos, lo que es aprovechado por los paisanos que al acudir a misa efectúan sus compras. La solución se encuentra en forma de cuota mensual, que cobra el señor Verdes casa por casa, con lo que se consigue dinero suficiente no sólo para cubrir los gastos eclesiásticos sino también para dotar a la iglesia de una sonora campana que a partir de este año de 1925 convoca a los feligreses a los actos religiosos y anuncia la triste noticia de un fallecimiento en el pueblo. También en 1925 el Ayuntamiento interesa del ingeniero jefe del Servicio Forestal de Pontevedra el envío de cien plantones con destino a la Fiesta del Árbol, festividad a celebrar en Curtis Estación y Teixeiro, núcleos de mayor población del municipio. Los niños de ambas localidades son los protagonistas de la efemérides, plantándose los árboles en las márgenes de las carreteras de Curtis a Labacolla y de Teixeiro a Sobrado. Pasados los años, el arbolado cruza sus ramas en medio de la carretera, sobre todo en la zona del Empalme, lo que constituye una especie de túnel natural con una fresca sombra en las tardes de verano. La especie plantada es en su mayoría «plátanos», aunque en la explanada de la estación, en el extremo que da al desnivel hoy rellenado y convertido en jardincillo, los árboles son una especie de moreras que producen unas bayas blancas y muy dulzonas. Ya entrado el año 26, la corporación que preside Generoso Núñez acomete la empresa que considera más importante en su gestión y motivo de sus desvelos: la construcción de la casa consistorial y escuela pública en terrenos donados por José Sánchez Anido, y se adjudica la obra a Inocencio Bugallo Rodríguez por diez mil pesetas. Otras gestiones del Ayuntamiento en esta época tienen por fin el solicitar que la Compañía de Ferrocarriles del Norte dote a la estación de Teixeiro de sala de espera, pues el vestíbulo del que dispone se halla siempre invadido por el agua en los días de invierno. Asimismo acuerda el jornal que ha de cobrar un bracero en el término, que no será superior a cuatro pesetas por día. Y como curiosidad, se puede reseñar la notificación de una multa impuesta al vecino de Teixeiro José Terrón Rodríguez, por no ajustarse en el cierre de la finca «Chousa detrás das Espiñeiras» a las condiciones impuestas por la comisión municipal quien da un plazo de diez días a José Terrón para que retire los «chantos de lousa» a los límites marcados por la corporación. |