|
DOS NÚCLEOS IMPORTANTES |
|
En los primeros años del presente siglo, dos núcleos comienzan a decantarse en el municipio, tanto en lo relativo a importancia de población como a grupos e intereses políticos: Curtis Estación y Teixeiro. Las aldeas dominantes en el municipio desde hacía muchos años, Santaya, Foxado y Fisteus, se estancan. Su economía sigue dependiendo de la ganadería, aunque desde el inicio del ferrocarril se ve aliviada por los ingresos que les reporta el trabajo de las cuadrillas que se forman en los lugares de las referidas parroquias, y que hacia finales de mayo y durante el mes de junio se desplazaban a la «siega» en Castilla. La junta municipal de estos años se amplía de tres a cuatro secciones: La parroquia de Santa Eulalia y el barrio de Rincón es la primera; la parroquia de Foxado constituye la segunda por sí sola, y la de Fisteus se divide en dos: una comprende las aldeas al norte de la línea férrea, y la otra las del sur de dicha línea, con Bodeus, O Seixo, Godulfes, etc. Los grupos políticos también se van definiendo, y en 1905 preside la corporación Francisco Raposo López, que consigue llevar las dependencias municipales durante un pequeño período a Curtis, precisamente en el escaso tiempo que figura Raposo López al frente de la corporación, ya que contra él consta una denuncia por supuesta falsedad y abusos en la confección de las listas para la elección de concejales en las que obtuvo mayoría, por lo que su corporación es sustituida de forma accidental por otra de interinos nombrada por el Gobierno Civil de la provincia. Al frente de la corporación interina se nombra a la persona que había ocupado el cargo de secretario municipal, José María Vázquez Núñez, que ordena lo necesario para el traslado de la casa consistorial otra vez a Santaya, así como el cese de las personas de confianza de Raposo López, entre las que se encuentran el oficial segundo del Ayuntamiento, León Laureano Rodríguez Silva; el recaudador de Consumos, Juan García Vilariño, vecino de la aldea de Albixoy, y el depositario José Sánchez Fandiño, del lugar de O Seixo, así como el secretario Benigno Concheiro Porto. En estos meses de tránsito, y bajo el mandato de Gregorio Espantoso como alcalde accidental, se resuelve una situación en la cual uno de los afectados es precisamente José María Vázquez, dueño de una casa en Curtis Estación que linda con el camino que conduce hasta A Illana, «camino que hace algún tiempo y sólo pretendiendo con ello servir intereses privados, se intentó la variación de tal camino pretendiendo se construyese uno nuevo desde el puente que existe a la bajada del monte viniendo de la Illana para dicho lugar ( Bodeus ) hasta la esquina de la casa taberna de don Alonso Piñeiro, con cuya variación curva, en vez de la recta que hoy tiene sólo podría ser beneficiada ésta teniendo que cruzar para ello entre otras propiedades una línea de solares de gran importancia y valor dado el punto en que radican, propiedad de los señores don José y don Ricardo Vázquez Núñez». La corporación urge la rápida reparación del camino y que se respete su trazado, conocido ya de antiguo. El trazado que proponía Alonso Piñeiro terminaría a unos trescientos metros de la estación en la margen izquierda de la carretera, donde estaba ubicada la taberna. También bajo el mandato del señor Espantoso, el médico titular de Boimorto, Ricardo Vázquez Núñez, expone al consistorio que viene facilitando terrenos para celebrar la feria mensual, terrenos en los que ha plantado arbolado sin que se le haya abonado cantidad alguna por su uso y reclama se le abonen 250 pesetas por cada año transcurrido a partir del de 1895. El ayuntamiento acuerda incluir esta suma en el primer presupuesto que se elabore, y satisfacerla a Vázquez Núñez. Sin embargo el señor Espantoso no tuvo tiempo de llevar el acuerdo a buen fin, pues en los quince días siguientes del pleno, es decir, el 31 de agosto de 1905 se presenta en la sala de sesiones un delegado del gobernador civil con una comunicación en la que se dice que no existe motivo por el cual el señor Raposo y demás concejales no puedan ejercer sus cargos, por lo que se reintegra a sus puestos a los señores que componían la corporación propietaria. Una vez termina el delegado su comunicado, la nueva corporación, bajo la presidencia de Francisco Raposo, hace una descripción de la sala en la cual se están desarrollando las sesiones, a la que califican de no merecedora de tal nombre, pues se «halla sobre terreno natural, sin pavimento o embaldosado» y con un pasillo de grandes proporciones sin luces directas, que da paso a la habitación destinada a juzgado y a las estancias ocupadas por la familia del secretario. En vista de estas condiciones, acuerdan «trasladar la consistorial y secretaría a los locales que dichas oficinas y dependencias ocupaban en casas de don Alonso Piñeiro en la Estación de Curtis o lugar de Bodeus». Por supuesto, Francisco Raposo cesa en la primera ocasión al secretario y a los oficiales primero y segundo que había nombrado la corporación saliente: Melchor Ramos, Germán Vázquez García y Manuel Vázquez García, respectivamente y nombra nuevo secretario al que ya lo había sido, León Laureano Rodríguez Silva, y anuncia concurso para las otras plazas para las que es «condición indispensable saber leer correctamente, escribir con propiedad al dictado en buena letra, sin rasgos y dentro de treinta minutos, un pliego entero de papel de marca ordinaria por sus cuatro caras y contar por enteros y decimales en las cuatro reglas y resolver las de interés». Consiguen estas plazas Enrique Medal, Cesáreo García y Andrés Cao Quián. En octubre del año 1905, la corporación presidida por Francisco Raposo retorna el tema del campo de la feria y el pago del arrendamiento que reclama Ricardo Vázquez Núñez. En las consideraciones que llevan al concejo a no pagar las doscientas cincuenta pesetas anuales al señor Vázquez Núñez, se describe perfectamente cómo es la zona en esta época: «Es indudable que es monte de ínfima calidad que en la parte superior donde se plantaron árboles se mejoró con el abono de los animales, y que sólo fue cerrado con valla de traviesas contra la carretera y los tinglados no están en el campo de la feria, mediando entre ésta y los tinglados la carretera, que los tinglados se dividen en veintiún departamentos según sus columnas, cobrando un encargado del Sr. Núñez una peseta por unos y una cincuenta por otros», lo que la corporación considera suficiente para sufragar los gastos, y acuerda no conceder a Ricardo Vázquez Núñez las 250 pesetas. Los tinglados, según se desprende, ocupan en este año de 1905 los solares en los que hoy existen establecimientos comerciales saliendo hacia Santiago en la margen derecha, y pasaron, años más tarde, a cerrar el campo de la feria por el otro lado de la carretera, hoy con establecimientos de hostelería. Sin embargo, el grupo cesado tiene gran influencia política, lo que se demuestra en los primeros meses del año siguiente, colocando de nuevo a Gregorio Espantoso al frente de la alcaldía, con repetición de la consabida escena: destitución de cargos y nuevos nombramientos, así como el traslado de las dependencias municipales de nuevo a Santaya, aunque en esta ocasión no termina ahí la mudanza de efectos y documentos y el alcalde pone en conocimiento de la corporación «que para poder asistir con el mayor celo y actividad al despacho del asunto diario del ayuntamiento, era necesario que el local destinado a alcaldía y secretaría se hallasen instalados inmediatos a su domicilio, dada su avanzada edad, por lo que estima oportuno que en el mismo lugar o aldea del Pazo o en otro muy próximo, también de esta parroquia, se señalase un lugar decoroso, capaz y de buenas condiciones para este objeto».
Por supuesto que los señores concejales toman en consideración el ruego presentado por el señor alcalde, máxime teniendo en cuenta su avanzada edad, por lo que acuerdan que a partir de la fecha -febrero del año 1906- el despacho y alcaldía del ayuntamiento estarán situados en la aldea o punto de Castro de Vilarullo, en casa propiedad de don José María Vázquez Núñez. Esta corporación retorna rápidamente el tema pendiente del concurso para arrendamiento del local donde viene celebrándose la feria de Curtis Estación -propiedad de Ricardo Vázquez Núñez-, estipulándose en las bases que la renta no podrá ser superior a 250 pesetas anuales que figuran en el presupuesto municipal. Conseguir que se construya el camino de la Estación de Curtis a A ll1ana es de las mayores ilusiones de esta corporación, que envía solicitud a la Diputación con el ánimo de lograr la construcción del trazado, así como su prolongación a las poblaciones de Santaya y el Pazo y con término en la Estación de Teixeiro. Precisamente para construir una casa en esta localidad solicita autorización en este año Andrés Paredes Fiaño. Por segunda vez, el señor Espantoso no puede sacar a concurso el arrendamiento del campo de la feria, pues entrado el año 1907 cede la alcaldía al nuevo regidor, José Sánchez Vázquez, el cual se encuentra con la exigencia por parte del propietario del terreno para que el ayuntamiento desaloje los días 23 de cada mes el referido lugar para dedicarlo a otros fines, lo que obliga a la corporación a tener que anunciar el concurso solicitando otros terrenos idóneos y así poder seguir celebrándose los días feriados. Con la llegada a la presidencia de José Sánchez Vázquez vuelven los acontecimientos a tomar un giro favorable para Curtis, o Bodeus, como sigue designándose oficialmente. El primero de interés es la renuncia, aunque provisional, del secretario Melchor Ramos debido a su pase al juzgado municipal; su puesto en el ayuntamiento lo ocupa interinamente un hombre de Curtis: Laureano Rodríguez Silva. A finales del primer año de su mandato, este alcalde se hace eco de las peticiones de numerosos vecinos en el sentido de celebrar una segunda feria en el lugar donde viene realizándose la del 23 de cada mes, solicitud que la corporación toma en consideración y acuerda que a partir de enero de 1908 se celebre también día feriado el 9 de cada mes, quedando así establecidas las ferias los días 9 y 23. Por estas fechas comienzan en Curtis una serie de negociaciones encaminadas a lograr que las dependencias municipales retornen a la localidad. La primera de estas gestiones consiste en trasladar la escuela, que venía ocupando un local propiedad de Alonso Piñeiro Mosquera, a otro también de su propiedad, con lo que quedaban libres unas buenas instalaciones para el caso de lograr que el Ayuntamiento estableciese su sede en Curtis, lo que se consigue con el acuerdo tomado en sesión de 17 de octubre de 1908, en la cual el alcalde expone que desde hace años la alcaldía se hallaba en la casa de José María Vázquez Núñez, en el lugar de Castro, y que sería más beneficioso su traslado a la Estación de Curtis, por ser núcleo de mayor población, y concretamente al local que venía ocupando la maestra, lo que se aprueba por unanimidad. Sin embargo a finales de año recupera la secretaría del ayuntamiento Melchor Ramos, cuya influencia no se hace esperar, y en los primeros meses de 1909 el pleno conoce una solicitud del alcalde en la que expone que le resulta indispensable disponer de un despacho para la alcaldía en punto cercano a su domicilio, dada la gran distancia que le separa de la casa consistorial, que se encuentra en Curtis Estación, «por lo que sería muy apropósito el local donde ya estuvo en el lugar de Castro, casa número ocho». Como, viene siendo habitual, la solicitud se aprueba y el alcalde consigue un despacho cercano a su domicilio, aunque la Casa Consistorial y la oficina del secretario continúan en Curtis Estación. José Sánchez Vázquez no terminaría este año de 1909 como alcalde. Pasa a ocupar el sillón presidencial Andrés Ares Seoane. |